Capítulo 01
Dos vidas antes
Lo que fuimos por separado
Carmen pintaba los fines de semana en un estudio pequeño que había alquilado en el Casco Viejo, con vistas a un patio de luces y mucha humedad. Coleccionaba libros sin terminar: los empezaba con entusiasmo y los dejaba a la mitad porque siempre había otro más interesante esperando. Tenía una rutina estricta para no sentirse sola — café a las siete, clases de pilates los martes, cenas con las amigas los jueves, domingo familiar sin excusa. Diego corría maratones para huir de sí mismo. Se levantaba antes del amanecer para entrenar y volvía empapado con la cabeza clara un rato. Le gustaban los libros que Carmen habría terminado en una tarde, los ensayos largos y densos que algunos llaman aburridos. Había decidido, en algún momento que ya no recuerda, que lo suyo era la soltería bien entendida. Eran dos formas muy distintas de llenar el tiempo antes de encontrarse. Ninguno de los dos estaba buscando a nadie. Suele pasar así.


